¿Es la “Guerra de Divisas” LA guerra de hoy?

¿Es la “Guerra de Divisas” LA guerra de hoy?

 

La guerra que hoy está de moda en los mercados financieros es la “Guerra de Divisas”, término acuñado por Guido Mantega, Ministro de Hacienda de Brasil, en septiembre de 2010. Mantega usó este término para referirse a los efectos en los tipos de cambio producto del relajamiento monetario (“quantitative easing” o QE) que impulsó la Reserva Federal de EEUU (Fed) para contrarrestar los efectos dela Gran Recesión. El QE corresponde a la compra de deuda de largo plazo, de manera de disminuir las tasas largas en EEUU – recordemos que la tasa de instancia ya se encontraba en los actuales niveles de 0.25%, por lo que ya no existía espacio de maniobra en las tasas cortas, razón por la cual la Fed tuvo que buscar nuevas soluciones para llevar a cabo su política monetaria. Al incrementarse la oferta de dólares en la economía, sumado a una política fiscal también expansiva, el tipo de cambio tiende a devaluarse, haciendo más competitivas las exportaciones del país. Es esta consecuencia de la política monetaria la que Mantega llamó “devaluación competitiva” y señaló como la causante de la excesiva apreciación de las monedas de mercados emergentes, lo que les resta competitividad a sus exportaciones -uno de los principales motores de estas economías. Además de estas y otras intervenciones verbales, Mantega ha sido el impulsor de una serie de medidas tendientes a frenar el ingreso de capitales especulativos a Brasil, tales como mayores impuestos.

Además de EEUU, Japón se ha sumado al relajamiento monetario –logrando depreciar el yen en un 17% desde fines de octubre de 2011, y tanto el presidente de Francia como el presidente del Banco Central Europeo han señalado su preocupación por la fortaleza del euro.

Sin embargo, al revisar la evolución de los tipos de cambio de cinco países Latinoamericanos (Brasil, Chile, Colombia, México y Perú) podemos ver que desde enero de 2007 -antes del inicio dela Gran Depresión-hasta el viernes 08 de febrero pasado, sólo las monedas de Perú y Colombia se han apreciado significativamente, mientras que la moneda de Chile está en niveles muy similares y las monedas de Brasil y México se han depreciado en el mismo período.

¿Qué es lo que comparten Brasil y México por un lado, y Chile, Colombia y Perú por otro lado, que explique el disímil comportamiento de sus monedas? Una mirada a sus principales cuentas macroeconómicas nos da un indicio:

Fuente: WAC Inversiones

 

Brasil y México han mostrado un crecimiento de su PIB menor que el de Chile, Colombia y Perú, y una tasa de inflación mayor en el período revisado. Una moneda devaluada es consistente con una mayor inflación, ya que encarece los bienes importados, pero debería también reflejarse en un mayor crecimiento de la economía al impulsar las exportaciones, lo que no ha sido el caso de Brasil y México. En ambos casos, los dardos apuntan a las ineficiencias de los gobiernos y la necesidad de reforma. En primer lugar, el sector energético: en ambos países existen subsidios a la gasolina y el estado tiene un rol preponderante en las empresas productoras de petróleo, Petrobras y Pemex. De acuerdo a un ranking del costo de la gasolina elaborado por Bloomberg, de un total de 61 países ordenados de más caro a más barato, Brasil está en el puesto 39 mientras México está en el puesto 52. Enrique Peña Nieto, quien recientemente asumió como presidente de México, ha señalado como una de las prioridades de su gobierno realizar una reforma al sector energético que mantenga la soberanía de los combustibles, pero que permita una mayor inversión privada. Por otra parte, Petrobras ha sufrido pérdidas en el último tiempo producto de la continua intervención del gobierno en su administración y alzas en los costos. Por otra parte, luego de anunciar una serie de medidas para disminuir los costos eléctricos en Brasil (uno de los mayores en el mundo), el gobierno ha dado parcialmente un pie atrás y disminuido la escala de los recortes. En segundo lugar, se deben realizar reformas laborales tendientes a disminuir los costos y aumentar la seguridad laboral de los trabajadores. En tercer lugar, se deben realizar reformas tributarias que simplifiquen las leyes, las cuales son particularmente complejas en Brasil. Finalmente, ambos países deben seguir abriendo sus economías al mundo e impulsar el comercio con la región. Como se puede apreciar, la guerra en la que debería estar enfocado Mantega es una guerra interna contra la ineficiencia, la burocracia y la falta de reforma, más que una guerra de divisas con los países desarrollados.

 

Por Paula Solis

0 comentarios. Escrito: 20 del 02 del 2013.

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