El secuestro de CODELCO

El hombre ha usado el cobre desde hace unos 80 siglos. Primero lo halló en estado nativo -como el oro y la plata-, y más tarde debió escarbar la tierra para obtenerlo. Por sus propiedades (duro, dúctil, maleable, reciclable, resistente a la corrosión y a la oxidación) lo usó en armas, herramientas, utensilios, monedas, estatuas, especialmente en aleaciones que dieron lugar a la Edad del Bronce. Más recientemente, con el advenimiento de la industrialización, la electricidad, la electrónica, la informática y los avances en salud, aprovechó también sus propiedades de conductividad térmica y eléctrica, su carácter no-magnético, y su capacidad bactericida.

La Cordillera de Los Andes es reconocida como el principal depósito de cobre del planeta, y en Chile ya lo explotaban los atacameños, diaguitas e incas. El cobre aparece asociado en su mayor parte a compuestos sulfurados y a minerales oxidados, y durante la Colonia fue explotado en pequeña escala y de manera artesanal. Tras la independencia, se calcula que Chile produjo unos 2 millones de toneladas a lo largo de todo el siglo XIX.

La cosa cambió en el siglo XX cuando comenzó su explotación en gran escala con capitales norteamericanos: En 1904 partió El Teniente, con Braden Copper Co. y luego Kenecott Corp., y en 1920 Chuquicamata, con Chile Exploration Co. y más tarde Anaconda Copper Co., iniciándose posteriormente la explotación Potrerillos y Salvador. Durante la primera mitad del siglo los chilenos no obtuvimos gran cosa del cobre, y recién en 1951 se suscribió el Convenio de Washington, en donde el Estado obtuvo una proporción del 20% de la producción cuprífera. En 1966 vino la “chilenización” del cobre (Ley 16.425) con la que el Estado logró aumentar su participación al 51 %, y en 1971 se produjo la nacionalización total de la gran minería del cobre (Ley 17.450). Finalmente en 1976 se reunieron todas las empresas cupríferas del Estado en la Corporación Nacional del Cobre CODELCO. Se dio a entender entonces que  por fi